miércoles, 2 de mayo de 2018


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LA CRIANZA

Los cerdos reciben diferentes nombres de crianza:
Gorrino, cuando son menores de 4 meses de edad.
Cochinillo o lechón, cuando todavía maman.
Verraco, el cerdo macho que se destina a la reproducción.
Cochino o puerco, a los cerdos cebados para la matanza.
Cerda, cocha o gocha, hembra del cerdo después del primer parto.

Una cerda madre generalmente tiene da a luz entre 10 a 12 cochinillos, dependiendo de la raza y del número de parición.

El tiempo ideal de lactancia para los lechones criados en cautiverio es de 21 a 28 días. El destete se puede clasificar en tres periodos:

Periodo de lactancia de destete tradicional: 56-63 días
Periodo de lactancia de destete precoz: 21-28 días
Periodo de lactancia de destete ultra precoz: 1-10 días

Los cerdos son omnívoros y eso los hace fáciles de alimentar. En muchas granjas los desperdicios de la cocina son parte de su dieta. En estado de cautiverio y con falta de alimento pueden llegar a comerse hasta sus propias crías.

LA PRODUCCIÓN INDUSTRIAL DE CERDOS

"Las condiciones de vida y alimentación de los animales sometidos a los métodos de la ganadería intensiva son crueles, a lo que hay que añadir las pésimas condiciones de transporte (hacinamiento e inmovilidad) y las horas previas a la matanza, ya que los cerdos presienten su muerte violenta." (Frederic Vinyes en su libro ¿Carne? ¡No, gracias!, pág 99).




Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura y Pesca, España es el segundo país de la Unión Europea que más consume carne de cerdo: al año, cada habitante consume 61,2Kg. lo que representa un 15% de la producción en toda la UE. En España se matan más de 26 millones de cerdos para el consumo humano siendo Cataluña (25%) y Aragón (18%) las comunidades donde más se consume de toda la península.



A nivel mundial, el consumo de carne de cerdo lo encabeza China (65% de la producción mundial, supone más de 52 millones de toneladas), la UE (24%, más de 19 millones de ton), y EE.UU (10%, más de 8 millones de Tn).
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Un matadero o camal​ es una instalación industrial estatal o privada en la que se sacrifican animales de granja para su posterior procesamiento, almacenamiento y comercialización como carne u otra clase de productos de origen animal. La localización, operación y los procesos utilizados varían de acuerdo a una serie de factores tales como la proximidad del productor, la logística, la salud pública, la demanda del cliente, y hasta preceptos religiosos o morales. Los problemas de contaminación por desechos también deben ser evitados a través de un correcto planeamiento y equipamientos adecuados. Desde la crisis por la enfermedad de las vacas locas, en Europa, los desechos ó subproductos se dividen en tres importantes categorías para evitar que cualquier subproducto de origen animal no destinado al consumo humano, entre en la cadena alimentaria.
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Escenas como esta son habituales en cualquier matadero. Izucar de Matamoros (Puebla), 2017. Foto: Proyecto Tras los muros

El maltrato animal es considerado un delito en muchas partes del mundo. A pesar de esto, las cifras aumentan a diario.


El maltrato animal es definido como un comportamiento irracional de una persona hacia un animal con el objetivo de causarle sufrimiento, estrés o, incluso, puede llevarlo a la muerte.


Psicólogos y expertos consideran este tipo de acciones como una antesala a la violencia social. Estudios demuestran que los asesinos tienen algún precedente de maltrato animal en su infancia. También revela un indicador de violencia doméstica.


De acuerdo con cifras oficiales de grupos defensores y protectores de animales, cada año millones de ellos mueren como consecuencia del maltrato.


Desde ser abandonados hasta la tauromaquia, las peleas de gallo, el tráfico de animales exóticos y su matanza para uso de pieles o partes del cuerpo son las formas a la que un animal puede ser expuesto al maltrato.

lunes, 23 de abril de 2018

Un principio básico del manejo de animales es evitar su excitación. Luego de un manejo brusco, pueden pasar hasta 30 minutos antes de que un animal se calme y se normalice su ritmo cardiaco. Los animales calmados se desplazan más fácilmente y están menos dispuestos a agruparse, lo que dificulta su salida del corral. Los trabajadores deben desplazarse con movimientos lentos y deliberados, evitando los gritos.
Los animales se pueden agitar cuando son aislados de los demás de su especie. Si un animal aislado se agita, se debe colocar con otros de su misma especie. Los punzones eléctricos se deben usar lo menos posible o únicamente con los más tercos. Sin embargo, es más humanitario darle una descarga eléctrica leve que golpearlo con un palo o torcerle la cola. Los punzones de batería (Figura 6), son mejores que los de corriente (Figura 7). El voltaje utilizado no debe exceder los 32 voltios y nunca se debe usar en lugares sensibles como los ojos, el hocico, el ano o la vulva.
La necesidad de transportar animales destinados al sacrificio se presenta esencialmente en las operaciones comerciales y en menor grado en el sector rural o de subsistencia. Estos animales tienen que ser desplazados por diferentes motivos, incluyendo el transporte a los mercados, a los mataderos, a las áreas de reabastecimiento o de pastoreo, o simplemente por haber cambiado de propietario. Los animales pueden ser transportados a pie, por camión, por tren, por barco, o por avión.
En los países en desarrollo, se acostumbra desplazar el ganado a pie, en camiones o en trenes. El método tradicional ha sido a pie, pero con la urbanización de la población y la comercialización de la producción pecuaria, el transporte de ganado por carretera y por ferrocarril ha superado este método.
El transporte de ganado es sin lugar a dudas la etapa más estresante y peligrosa en toda la cadena de operaciones entre la finca y el matadero, y contribuye significativamente al maltrato del animal y a las pérdidas de producción.
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El ganado se comporta de diferentes maneras según las circunstancias, y en gran medida según la especie. Un entendimiento básico del comportamiento animal en circunstancias típicas, desde la finca hasta el matadero, ayudará a los encargados del manejo del ganado a prevenir el estrés y las lesiones innecesarias.
Por ejemplo, animales que no están acostumbrados al contacto frecuente con los humanos, como el ganado de las haciendas criado extensivamente, no permitirán el acercamiento ni el contacto con las personas. Estos animales requerirán de rampas, corrales y mangas más amplios que los animales domesticados. Las personas que cargan animales que han sido criados extensivamente deben entender su psicología para evitar cualquier accidente. Por otro lado, los bueyes y demás animales de tiro, así como también los que han tenido mucho contacto con el hombre, como ocurre en las áreas rurales o los que han sido bañados frecuentemente (para el control de garrapatas), generalmente son más mansos y fáciles de manejar.

Relación de la vista, oído y olfato del animal con el estrés y las lesiones

Los rumiantes pueden diferenciar los colores. El ojo del rumiante es más sensible a la luz verde-amarillo y al azul. La experiencia demuestra que el ganado, y en especial el vacuno y porcino, como también los avestruces, son muy sensibles a los contrastes de luz. Por lo tanto, temen a los desagües, a las puertas y a los cambios de suelos húmedos a secos o de los de hormigón a los metálicos La iluminación debe ser uniforme y difusa y se deben evitar grandes contrastes de luz y sombra. La luz ultravioleta o difusa tiene un efecto calmante en las aves.
Algunas especies, como bovinos y avestruces, tienen un amplio ángulo de visión. Para evitar que se asusten por distracciones externas, los corrales, mangas, cajones de aturdimiento y puertas, deben tener lados sólidos. Los animales también rehuyen a la oscuridad y a cosas en movimiento y rehúsan entrar en lugares oscuros. Tienden a desplazarse de sitios oscuros hacia los más iluminados. Agregar una luz para iluminar una manga, o retirar una luz que dé reflejos brillantes muchas veces puede facilitar el arreo. También es importante retirar cualquier luz que dé reflejos brillantes. Todas las especies pueden vacilar y negarse a caminar cuando ven cosas en la manga que los asusta, como reflejos brillantes, cadenas colgantes, personas o equipos en movimiento, sombras o goteras de agua. Los animales se detienen y se fijan en la distracción que los asusta. Hay que evitar que el viento sople hacia los animales. Si continúan deteniéndose, la distracción debe ser eliminada. No se debe incrementar la fuerza utilizada para moverlos. Los animales también huyen de los objetos que se mueven rápidamente. Si se les obliga a acercarse con rapidez a un corral, camión o edificio, pueden entrar en pánico.
El ganado bovino, el ovino y los avestruces tienen un oído muy sensible, especialmente a las frecuencias más altas. Los sonidos que no perturban a los humanos, como los ruidos intermitentes de altas frecuencias, pueden ser dolorosos para los oídos de estos animales. Al reducir los ruidos ocasionados por los equipos y las personas, se mejora el movimiento voluntario de los animales y se reduce el estrés y el riesgo de accidentes. La gente no debe gritar, silbar ni hacer ruido. Para atenuar el golpeteo y el ruido de los equipos, se pueden instalar topes de caucho. El zumbido del aire es uno de los peores ruidos, aunque también uno de los más fáciles de eliminar. Sin embargo, cabe anotar que en los ambientes rurales, donde los animales viven en contacto con la gente, se agrupan en el corral todas las noches y reciben un baño periódico contra las garrapatas, algunos de estos ruidos les son familiares y pueden ser muy útiles para lograr que se muevan. Por ejemplo, en ciertos lugares del África rural, donde el ganado está acostumbrado a los gritos y a ruidos fuertes, éstos estimulan su movimiento.
Sin embargo, es obvio que el ruido incrementa los niveles de estrés fisiológico, tanto antes como durante el sacrificio. Los mataderos pequeños y silenciosos no generan tanto estrés en los animales como los mataderos comerciales, grandes y ruidosos.
Los olores, especialmente los extraños, pueden inquietar a los animales. Esto se manifiesta al mezclar animales que se desconocen. Es una buena costumbre mezclar tales animales de antemano, o en el caso de los cerdos, restregarlos con paja de la misma pocilga, para reducir la tensión y las peleas. Las personas interesadas en el bienestar animal han expresado su preocupación por el olor a sangre en los mataderos. El ganado puede detenerse y hasta negarse a entrar en un cajón de aturdimiento o inmovilización, si el sistema de ventilación emana olor a sangre. Un extractor que saque todos los olores agilizará la entrada de los animales en el cajón de aturdimiento. Si un animal se agita y se inquieta durante el sacrificio, los animales que le siguen probablemente también lo harán y todo el proceso se puede convertir en una continua reacción en cadena de animales excitados. Al día siguiente, una vez lavados los equipos y áreas circundantes, los animales estarán calmados nuevamente. La feromona del estrés en la sangre de los animales muy estresados puede ser olida por los demás, causando gran inquietud. La sangre de animales poco estresados tiene menos efecto en los demás. La investigación en ganado vacuno y porcino indica que las hormonas del estrés son secretadas en la saliva y la orina. Los cerdos y el ganado bovino tienden a evitar objetos o lugares contaminados con orina de animales estresados.
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Los hematomas y las lesiones

(Figuras 2 y 3)
Los hematomas son la pérdida de sangre de vasos sanguíneos lesionados hacia los tejidos musculares adyacentes. Pueden producirse por un golpe físico de un palo o una piedra, por el cuerno de otro animal, por algún saliente metálico, o por una caída. Se pueden presentar en cualquier momento durante el manejo, el transporte, el encierro en los corrales o el aturdimiento. Los hematomas pueden variar desde los leves (aproximadamente 10 centímetros de diámetro) y superficiales, hasta los grandes y severos que involucran toda una extremidad, partes de la canal, o hasta la canal entera. La carne con hematomas supone una pérdida ya que no es apta como alimento porque:
  • No es aceptada por el consumidor;
  • No se puede usar en la preparación de carnes procesadas;
  • Se descompone y se daña rápidamente, ya que la carne ensangrentada es un medio ideal para el crecimiento de bacterias contaminantes;
  • Por los anteriores motivos debe ser decomisada durante la inspección.

El hematoma es una causa común de desperdicio de carne, pero se puede reducir significativamente su incidencia siguiendo las técnicas apropiadas de manejo, transporte y sacrificio.
Las lesiones (Figura 4), como los huesos rotos y los músculos desgarrados y hemorrágicos, causados durante el manejo, el transporte y el encierro en los corrales, reducen considerablemente el valor de la canal porque las partes lesionadas, o en casos extremos la totalidad de la canal, no se pueden utilizar como alimento y deben decomisarse. De presentarse una infección bacteriana secundaria en las heridas, ello puede ocasionar la formación de abscesos y septicemia, comprometiendo así a toda la canal.

B. Calidad de pieles y cueros

Las pieles y cueros tienen el mayor valor de todos los productos del animal sacrificado, con la excepción de la canal. Esto es especialmente cierto en cuanto a las pieles del ganado vacuno, pequeños rumiantes y avestruces. En el caso de los cerdos y las aves, la piel forma parte de la carne comestible.
Se pueden aprovechar únicamente las pieles no lesionadas y correctamente tratadas. El manejo correcto de estos elementos es importante pues para contar con un producto valioso. Los descuidos que ocasionan lesiones en pieles y cueros resultan en grandes pérdidas para la industria.
Los cueros y pieles del ganado sacrificado (Figura 5) pueden ser dañados por el mal manejo y trato de los animales de las siguientes formas:
1. Antes del sacrificio:
  • Marcado indiscriminado;
  • Lesiones causadas por espinas, látigos, palos, alambres de púas y cuernos;
  • Instalaciones de manejo inadecuadas;
  • Vehículos de transporte mal diseñados y construidos.
2. Durante el sacrificio:
  • Dejando que el animal se altere y se lesione;
  • Pegando al animal o forzándolo al suelo;
  • Arrastrando el cuerpo vivo o muerto del animal por el piso.
Una mayor atención al bienestar del animal durante el transporte y el manejo mejorará el valor de estos subproductos.
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